Voz alta. Rafael Lozano-Hemmer

Centro Cultural Universitario Tlatelolco (CCUT), UNAM
Ciudad de México, México
Enero 2008

Trabajo de coordinación y producción de la instalación interactiva diseñada por Rafael Lozano-Hemmer para el Centro Cultural Universitario Tlatelolco. Se trató de una pieza que entre otros objetivos pretendía activar y actualizar la memoria sobre el movimiento estudiantil de 1968, a través de un sistema de luz que reaccionaba tanto con la voz de participantes como de registros de archivo sonoro como entrevistas, declamaciones, lecturas y manifiestos.

La instalación partía de la participación de los expectadores, gracias a un megáfono situado en la explanada de la Plaza de las Tres Culturas. Conectado a un cañón de luz, el aparato convertía la voz en destellos lumínicos que en tiempo real eran transmitidos a tres cañones ubicados en la azotea del antiguo edificio de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE). Justo después el mensaje era “emitido” por los tres cañones antiaéreos a tres direcciones de la ciudad: el suroeste (alineado al Monumento a la Revolución), el sureste (apuntando hacia el Zócalo) y el Norte (de forma paralela a la Av. Insurgentes Norte).

La codificación de la voz en luz era sencilla: si había una pausa de silencio ésta se visualizaba como oscuridad, si había voz la intensidad incrementaba. En caso de que no hubiera participantes en la Plaza, los rayos de luz emitían las voces de una programación hecha ex profeso por Radio UNAM con documentos sonoros procedentes del acervo del Centro Cultural Universitario, así también como de la propia estación de radio y de otros archivos emblemáticos de México. De esta forma, se mezclaban las voces de protagonistas de nuestra cultura con las de los participantes de hoy, amplificando ambas para darles una escala urbana, una iluminación en todos los sentidos de la palabra.

Para escuchar lo que la luz decía, fue posible sintonizar Radio UNAM en el 96.1 MHz de FM entre las 20:00 a 22:00 horas. Durante diez días, en ese horario se escucharon las voces, perfectamente sincronizadas con el centelleo de la luz, iluminando la memoria del 68.