Memorial del 68

Antigua sede de la Secretaría de Relaciones Exteriores, ahora Centro Cultural Universitario Tlatelolco (CCUT), UNAM
Ciudad de México, México
Curaduría: Sergio Raúl Arroyo y Álvaro Vázquez Mantecón
Octubre 2007

El Memorial del Movimiento Estudiantil del 68 es una instalación museográfica realizada para recordar un acontecimiento fundamental en la historia contemporánea del país. La idea central de la propuesta fue estimular la reflexión sobre el significado y las repercusiones que ha tenido este episodio histórico en la memoria nacional.

El eje de la instalación son los testimonios que más de medio centenar de personas presentaron sobre el desarrollo del propio Movimiento para formar una cronología que parte del 22 de julio y termina el 4 de diciembre de 1968. Además, la instalación cuenta con valiosos materiales de carácter documental provenientes del cine, la televisión, el radio, así como de numerosos archivos públicos y privados.

Con la firme intención de generar una museografía abierta, integral, estimulante, con numerosos elementos experimentales y como un recurso estratégico para que el visitante del Memorial pueda formarse una visión precisa tanto de las causas del movimiento como de sus episodios más significativos, el recorrido se planteó en tres unidades temáticas -Preámbulo, Desarrollo y Repercusiones-. Dentro de estas secciones se localizaron seis módulos, que presentan proyecciones relativas a los hechos que marcaron el desarrollo del Movimiento, estableciendo una ruta de orden cronológico y temático. Al final del recorrido se concibió un área de asimilación que presenta diversos materiales de consulta y documentación interactiva para ver, leer, escuchar, debatir o permitir al visitante plasmar su experiencia o dejar un comentario.

Con la intención de entender e integrar el espacio como un elemento más del discurso, a fin de transmitir y participar de toda la carga de significados culturales y políticos que gravitan en él, la propuesta se ubicó dentro de la antigua oficina de pasaportes (planta de acceso) y resguardo de archivos (sótano), en colindancia con la zona arqueológica y la Plaza de las Tres Culturas.

La línea discursiva partió del entrelazamiento de elementos que pueden considerarse de naturaleza contraria: las proyecciones de video requerían de un soporte tecnológico, aislamiento y oscuridad, en tanto que la obra gráfica exigió una buena iluminación y un espacio más convencional. Por estas razones se decidió trastocar la estructura ortogonal de la sala, basada en las retículas rectangulares propias del edificio sede. El objetivo fue proyectar los elementos museográficos con un giro de 45 grados empleando variaciones de alturas en las mamparas para generar en el visitante una sensación de mayor dinámica espacial, al tiempo que conseguir el adecuado aislamiento acústico y lumínico de las zonas de proyección.

Para desarrollar un mejor contexto referencial y aludir a uno de los logros más significativos del movimiento -la conquista del espacio público, que da cuenta de un itinerario en el que calles y plazas tienen un claro papel protagónico, y donde invariablemente está presente la estética de la marcha- se determinó un manejo gráfico y el empleo de un material constructivo que remite a las texturas del espacio urbano.

El planteamiento y la exitosa puesta en marcha del mismo le valió el Premio INAH Miguel Covarrubias de Museografía e investigación de museos al mejor trabajo de planeación y museo abierto al público 2008.