Exilio español en la Ciudad de México. Legado cultural

Museo de la Ciudad
Madrid, España
Curaduría: Dolores Plá Brugat y Álvaro Vázquez Mantecón
Octubre 2010

El Gobierno de la Ciudad de México y el Ayuntamiento de Madrid impulsaron esta exposición museográfica binacional con el objetivo de reconocer el afortunado encuentro y el extraordinario momento en las relaciones hispano-mexicanas que dio pie la acogida del exilio republicano en México. El intenso diálogo que se ha dado históricamente entre México y España ofreció formidables posibilidades para una nueva lectura de esta migración. La propuesta se enfocó en retomar su significado y asimilación por parte de la ciudad como un acontecimiento cardinal para su inmersión en el mundo contemporáneo.

El objetivo de la exposición fue subrayar el papel fundamental que desempeñaron los exiliados en todos los aspectos de la vida nacional. De la misma manera, se buscó mostrar las diversas maneras en que las costumbres y los espacios de la ciudad se modificaron a través de la adopción de los republicanos. En este sentido, Exilio español en la Ciudad de México. Legado culturalofreció claves para la comprensión de esta simbiosis como una de las mayores experiencias humanas relativas a la apertura hacia los perseguidos a causa de sus ideas políticas y de cómo ese hecho se convirtió en un factor de transformación, desarrollo e imaginación. Se enfocó en demostrar cómo la generosidad mexicana fue correspondida con un ingente trabajo en prácticamente todos los ámbitos de la vida del país que, aún hoy en día, es un espejo en el que la cultura mexicana se vio a si misma y encontró nuevos referentes.

La exposición se articuló en cinco núcleos temáticos – Mexico ante la guerra civil española, Recepción de refugiados, La ciudad de los refugiados, Legado del exilio y Exilio sin fin – en los cuales se ubicaron más de 700 objetos, en su gran mayoría procedentes de colecciones particulares de familias de exiliados. La propuesta museográfica, apoyada en recursos gráficos, buscó exhibir desde una perspectiva contemporánea estos materiales, por lo que ideó un entramado que en cual se evocaba metafóricamente a la Ciudad de México. Mediante una instalación que funcionaba como una suerte de cartografía pero que posteriormente se incorporaba a los muros expositivos y al mobiliario, se ubicó geográficamente al espectador, al tiempo que se evidenció el intercambio cultural entre la capital y las personas que llegaron a habitarla.